Escapando a la burbuja absoluta

En la sociedad de hoy, lo constante es la soberbia, el monólogo, la abstracción de la realidad, el individualismo y la falta de diálogo como construcción de una verdad superior a nuestras ideas; es por esto, que consideramos que es necesario un lugar donde el debate y el respeto sean la piedra angular para crear una idea que siempre sea superior a la inicial.
Aspiramos a que lo dado sea malo frente a lo que va a venir, no creemos en la "profecía autocumplida" de que no hay futuro.
Esperamos que este ámbito sea un marco inicial para empezar a cambiar los pequeños prejuicios que tenemos todos.

jueves, 20 de enero de 2011

Albert Camus

  • "Cada vez que un hombre en el mundo es encadenado, nosotros estamos encadenados a él. La libertad debe ser para todos o para nadie."
  • "Bendito el corazón que se puede doblar porque nunca se romperá".
  • "Adquirimos la costumbre de vivir antes que la de pensar."
  • "Grito que no creo en nada y que todo es absurdo, pero no puedo dudar de mi grito y necesito, al menos, creer en mi protesta".
  • "He visto a personas obrar mal con mucha moral y compruebo todos los días que la honradez no necesita reglas".
  • "No camines delante de mí, puede que no te siga. No camines detrás de mí, puede que no te guíe. Camina junto a mí y sé mi amigo".
  • "Uno no puede ponerse del lado de quienes hacen la historia, sino al servicio de quienes la padecen".

Porque es tan atrevida la ignorancia?.












miércoles, 12 de enero de 2011

El Sistema

Los funcionarios, no funcionan.

Los políticos hablan, pero no dicen.

Los votantes votan, pero no eligen.

Los medios de información desinforman.

Los centros de enseñanza, enseñan a ignorar.

Los jueces, condenan a las victimas.

Los militares están en guerra contra sus compatriotas.

Los policias no conváten los crimenes, porque están
ocupados en cometerlos.

Las bancarrotas se socializan, las ganancias se
privatizan.

Es más libre el dinero que la gente.

La gente, está al servicio de las cosas.

sábado, 8 de enero de 2011

Meditación en la villa- Padre Carlos Mujica

Señor, perdóname por haberme acostumbrado a ver que los chicos, que parecen tener ocho años, tengan trece;
Señor, perdóname por haberme acostumbrado a chapotear por el barro; yo me puedo ir, ellos no;
Señor, perdóname por haber aprendido a soportar el olor de las aguas servidas, de las que me puedo ir y ellos no;
Señor, perdóname por enecender la luz y olvidarme de que ellos no pueden hacerlo;
Señor, yo puedo hacer huelga de hambre y ellos no, porque nadie hace huelga con su hambre;
Señor, perdóname por decirles "no solo de pan vive el hombre", y no luchar con todo para que rescaten su pan;
Señor, yo quiero quererlos por ellos y no por mi. Ayúdame
Señor, sueño con morir por ellos: ayúdame a vivir para ellos.
Señor, quiero estar con ellos a la hora de su luz. Ayúdame.

viernes, 27 de agosto de 2010

Martin Luther King - I have a dream




Salvador Dali






El silencio de las sirenas - Franz Kafka

Existen métodos insuficientes, casi pueriles, que también pueden servir para la salvación. He aquí la prueba:

Para guardarse del canto de las sirenas, Ulises tapó sus oídos con cera y se hizo encadenar al mástil de la nave. Aunque todo el mundo sabía que este recurso era ineficaz, muchos navegantes podían haber hecho lo mismo, excepto aquellos que eran atraídos por las sirenas ya desde lejos. El canto de las sirenas lo traspasaba todo, la pasión de los seducidos habría hecho saltar prisiones mas fuertes que mástiles y cadenas. Ulises no pensó en eso, si bién quizá alguna vez, algo había llegado a sus oídos. Se confió por completo en aquel puñado de cera y en el manojo de cadenas. Contento con sus pequeñas estratagemas, navegó en pos de las sirenas con inocente alegría.

Sin embargo, las sirenas poseen un arma mucho más terrible que el canto: su silencio. No sucedió en realidad, pero es probable que alguien se hubiera salvado alguna vez de sus cantos, aunque nunca de su silencio. Ningún sentimiento terreno puede equipararse a la vanidad de haberlas vencido mediante las propias fuerzas.

En efecto, las terribles seductoras no cantaron cuando pasó Ulises; tal vez porque creyeron que a aquel enemigo sólo podía herirlo el silencio, tal vez porque el espectáculo de felicidad en el rostro de Ulises, quien sólo pensaba en ceras y cadenas les hizo olvidar toda canción.

Ulises, (para expresarlo de alguna manera) no oyó el silencio. Estaba convencido de que ellas cantaban y que sólo él se hallaba a salvo. Fugazmente, vió primero las curvas de sus cuellos, la respiración profunda, los ojos llenos de lágrimas, los labios entreabiertos. Creía que todo era parte de la melodía que fluía sorda en torno de él. El espectáculo comenzó a desvanecerse pronto; las sirenas se esfumaron de su horizonte personal, y precisamente cuando se hallaba más próximo, ya no supo más acerca de ellas.

Y ellas, más hermosas que nunca, se estiraban, se contoneaban. Desplegaban sus húmedas cabelleras al viento, abrían sus garras acariciando la roca. Ya no pretendían seducir, tan sólo querían atrapar por un momento más el fulgor de los grandes ojos de Ulises.

Si las sirenas hubieran tenido conciencia, habrían desaparecido aquel día. Pero ellas permanecieron y Ulises escapó.

La tradición añade un comentario a la historia. Se dice que Ulises era tan astuto, tan ladino, que incluso los dioses del destino eran incapaces de penetrar en su fuero interno. Por más que esto sea inconcebible para la mente humana, tal vez Ulises supo del silencio de las sirenas y tan sólo representó tamaña farsa para ellas y para los dioses, en cierta manera a modo de escudo.